jueves, 16 de septiembre de 2010
| Antes incluso de que apareciera el iPad había expectación por ver lo que éste podría depararnos en el terreno de la fotografía. Y ello a pesar de no contar con una cámara, un elemento que ha convertido a los iPhone en las máquinas de fotos más populares de Internet. ¿Es el nuevo ingenio de Apple una herramienta realmente útil para los fotógrafos a la hora de catalogar, editar fotos y mostrarlas? | ||||||||||||
Ramón Peco.- Su pantalla de táctil de 9,7 pulgadas y con una calidad similar al papel de prensa, su conexión a Internet y un sistema operativo con miles de aplicaciones para fotografía son las razones que llevaron a pensar que la tableta de Apple podría ser una herramienta interesante para los amantes de la fotografía.El kit opcional para conectarle cámaras y tarjetas de memoria permite que el iPad sea compatible con archivos RAW. Lo que desató grandes expectativas. Demasiadas. Al fin y al cabo, no podemos pedirle peras al olmo: el dispositivo sólo cuenta con 256 MB de memoria RAM, un lastre para crear aplicaciones más o menos avanzadas para fotografía.
Cuando uno visualiza fotos en un iPad se sorprende por la calidad y agilidad con la que el sistema es capaz de mostrarlas. Por desgracia, Apple ha "capado" algunas características esenciales para trabajar con imágenes, sobre todo en lo que respecta a su catalogación. Catalogación Uno puede pensar que el iPad, a pesar de no ir sobrado de memoria -incluso la versión de 64 GB se queda corta-, puede ser una gran ayuda para catalogar fotos rápidamente y en cualquier parte. Un razonamiento que viene dado por su ligereza, por su pantalla de alta calidad y por su conexión Wi-Fi. Aspecto, este último, que en teoría abre las puertas a que podamos enviar las fotos que hacemos directamente desde la cámara (utilizando, por ejemplo, una tarjeta Eye-Fi).
Incluso los que se han aventurado a realizar programas especializados en clasificación avanzada de imágenes, como es el caso de la herramienta Meta Editor, han tenido que limitarse a permitir editar información sobre el autor, descripciones de las fotos, etcétera. Pero ni rastro de los aspectos técnicos del disparo. Un mal asunto. Eso sucede porque el paquete de desarrollo SDK para crear aplicaciones para el sistema operativo iOS no permite acceder a esa información. Además, lo que vemos en pantalla no es la foto original, sino una adaptación de la misma hecha por iTunes o por el programa de importación del kit para cámaras de Apple. Por eso no podemos acceder a la imagen con su tamaño original. Algo que seguramente se debe a que en Apple han pensado que ésta era la única forma de que el sistema pudiese mostrar las imágenes fluidamente. No hay que olvidar que cualquier aplicación que sea aprobada por Apple debe correr sin entorpecer la fluidez de funcionamiento característica de iOS. De lo contrario, no tiene cabida en iTunes. ¿Quiere eso decir que cuando descargamos fotos con el kit de Apple luego no podemos enviar al ordenador el archivo original? Sí podemos, pero siempre que no editemos la imagen con ningún software. En ese caso, lo que obtendremos será una versión recortada del mismo.
Afortunadamente, la cuarta versión del sistema iOS, ya disponible para el iPhone 4, permite acceder a los metadatos de las fotos siempre que éstas se hayan importado con el kit para cámaras de Apple o hayan sido descargadas de Internet (iTunes sigue eliminando los metadatos al importarlas). Una de las primeras aplicaciones que permite visualizar metadatos IPTC en la última generación del teléfono de Apple es MetaBrowser, realizada por el mismo creador de MetaEditor. Esperemos que con la llegada de iOS 4 al iPad esa función se generalice en las aplicaciones para catalogar y editar fotos.
Incluso existen programas como ShutterSnitch que permiten hacer lo propio catalogando las fotos en carpetas, mostrándonos los histogramas o avisándonos si no estamos disparando con los valores que hayamos establecido. Una vez descargadas al iPad, podemos enviarlas por correo electrónico o FTP a la red. La mala noticia es que la conexión Wi-Fi no se establece directamente entre la tarjeta y el iPad: es necesario que exista una red de esa clase en el entorno. Por tanto, no podremos traspasar las fotos de la cámara en cualquier sitio. ¿La razón? Ninguna, más allá de que Apple ha capado la conexión Wi-Fi del iPad. Edición de fotos En el terreno de la edición, las perspectivas son más optimistas que a la hora de catalogar imágenes (si nos olvidamos de la gran pega de que no podemos acceder a las fotos originales que cargamos en el iPad, que no es poco). Para tal cosa, hay una aplicación que claramente destaca sobre las demás: Filterstorm.
En su día probamos la primera versión del programa, que nos dio una impresión magnífica, pero al usar la segunda la sorpresa ha ido en aumento. Hasta incluye herramientas para corregir el ruido de las fotos disparadas con una sensibilidad elevada. Algo sorprendente teniendo en cuenta que funciona con sólo 256 MB de memoria.
Es de los pocos programas que hemos probado para el iPad en los que, en ocasiones, tenemos que esperar para que termine de realizarse un proceso. Sin duda, es el equivalente a Photoshop para la tableta de Apple, pues la aplicación que Adobe ha lanzado con ese nombre está más pensada para pasar el rato que para otra cosa.
Visualizar El gran punto fuerte del iPad en el terreno de la fotografía es su capacidad para mostrar las fotos. Su pantalla táctil de 132 puntos por pulgada con una resolución de 1024 x 768 píxeles hace que las veamos con gran calidad. El hecho de que su pantalla sea táctil incluso nos da la sensación de que las tocamos físicamente. En ello colabora su sensor de luz, que permite adaptar automáticamente el brillo de la imagen en función de la luminosidad del entorno.
Para mostrar las imágenes podemos utilizar numerosas aplicaciones. El propio iPad permite por defecto crear proyecciones con numerosos efectos que recuerdan a los incluidos en el programa iPhoto de Mac. También es muy recomendable usarlo para acceder a redes sociales, como Flickr. Para tal cosa recomendamos usar la aplicaciónFlickStackr, que nos permite ver nuestros álbumes accediendo a gran cantidad de opciones de nuestra cuenta. Un primer paso A pesar de las pegas que podemos sacarle al dispositivo como herramienta para fotografía, sobre todo a la hora de catalogar imágenes, la verdad es que abre grandes perspectivas. Esperamos que Apple corrija en futuras versiones las limitaciones que hemos detectado en el iPad, algo que es bastante probable a tenor del fuerte desarrollo que ha experimentado su hermano pequeño, el iPhone, desde su primera versión. Cuesta entender por qué la firma de Steve Jobs no ha dado ciertos pasos para que podamos sacarle más provecho en el terreno de la fotografía, pues con ligeras mejoras sería mucho más interesante en ese aspecto. Puede que cuando Apple libere la nueva versión de iOS para el aparato mejore su capacidad para gestionar imágenes.
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